Me parece que esta noche voy a poder dormir bastante poco. Las cosas por casa se están revolucionando de manera bastante rápida, y eso significa que la que suscribe, comience a entrar en un estado de pánico y nervios que no dejan dormir. Porque meses de terapia tienen que servir para algo, y entonces después que se me terminó el último trabajo temporal en febrero largué mis miedos a la mierda y me puse a buscar otra vez por donde rascar unos pesillos para bancarme las fotocopias. Esto obviamente, como seguramente sabrán trae como consecuencia estar varias horas prendida a las páginas de internet de empleos, comprar el diario, tirar sogas por todo lado que uno conozca, preocuparse porque no vas a conseguir un pedo, malos humores, y por suerte la posibilidad de levantarte a las diez y media y de poder quedarte viendo una película un martes hasta las dos de la mañana.
Hasta acá venimos mas o menos con lo mismo de siempre.
Esto de tirar sogas entonces trajo sus resultados, y son los que pasaré a relatar a continuación.
Tuve entrevista para un centro de juegos para chicos para trabajar los domingos, que espero que me salga, me encanta trabajar con los mas pequeños, aparte no pagan tan mal y el horario me viene genial para seguir con el profesorado.
Tuve entrevista para trabajar de telemarketer en una empresa de la que te hacés socio de un club de vinos. Hasta ahí venimos bien, por más que este trabajo no es de mis preferidos, estoy en pleno objetivo de probar que onda y dejar de tenerle miedo, porque solo escuché cosas negativas al respecto. Aparte parece diferente, no estoy vendiendo autos ni celulares de la empresa Claro... Es así como me han llamado el martes justo cuando salía de clase para que tuviera una entrevista con el gerente de la susodicha. Así que he aquí uno de los motivos de mi insomnio. Jamás en la vida tuve una entrevista tan posta como esta. Ya no me puedo autoboicotear e irme vestida así nomás, o sin maquillar y medio despeinada, porque esta vez, espero que me salga.
Y por último, en la última empresa en la que estuve, se desocupó un puesto de vendedora. Me llamaron hoy para que lo ocupara. Son cuarenta y ocho horas semanales, con el consecuente abandono de algunas materias, porque el cerebro no me dará para todo. No hay findes, ni feriados... es shopping.
Bueno, como verán, las cosas están moviditas moviditas. No sé que hacer, con qué quedarme, a quien consultarle, de quién pedir consejo, del shopping están esperando respuesta, lo de los vinos todavía no sé si es seguro, pero son menos horas para poder seguir estudiando bien...
La vida no me deja tiempo para pensar, no me deja tiempo para respirar.